En un mundo donde millones de familias dependen de las remesas para subsistir, la irrupción de las criptomonedas y las stablecoins ofrece una oportunidad histórica de cambio. Este artículo explora cómo estas tecnologías están reconfigurando el envío de dinero internacional, especialmente en América Latina.
Introducción al fenómeno de las remesas en América Latina
Las remesas internacionales formales crecieron a una tasa del 4% anual en la última década; en 2022, superaron los US$ 831 mil millones a nivel mundial. Solo en América Latina, se alcanzaron US$ 146 mil millones, con un crecimiento veinte veces superior en 30 años y una aceleración notable del 10% anual desde 2014. El corredor EE.UU.-México es el más grande del mundo, con US$ 56 mil millones transferidos en 2022.
Sin embargo, estos flujos enfrentan costos promedio del 6,3% global y 5,8% en Latinoamérica. En algunos corredores, el costo llega al 25%, mientras que en los más eficientes baja al 3,4%. Esta disparidad abre la puerta a soluciones digitales que prometen reducir barreras y democratizar el acceso.
El desafío de los costos tradicionales
El proceso tradicional de remesas involucra múltiples intermediarios: bancos corresponsales, casas de cambio y redes de pago. Cada paso genera comisiones y demoras. El usuario final, a menudo en zonas rurales o sin acceso bancario, se ve obligado a pagar tarifas elevadas o depender de servicios informales de dudosa seguridad.
Estos obstáculos implican que muchas familias reciben menos de lo esperado, afectando su capacidad de inversión en educación, salud y emprendimientos locales. La brecha digital en América Latina—con penetración bancaria inferior al 70% en algunas regiones—agrava la situación.
- Costo promedio global: 6,3%
- Costo promedio Latam: 5,8%
- Corredores más caros: 25,2%
La revolución de las remesas digitales y stablecoins
Desde 2014, las remesas digitales pasaron del 10% al 50% del total, superando US$ 439 mil millones en 2023. Para 2026 se proyecta una penetración del 61%, con un mercado de US$ 550 mil millones. Este crecimiento, a una tasa compuesta del 8%, refleja la adopción de plataformas fintech y soluciones blockchain.
Las stablecoins brindan liquidez inmediata y permiten liquidar transacciones en segundos con costos hasta 90% menores que los métodos tradicionales. En 2025, el volumen on-chain de stablecoins llegó a US$ 35 billones, aunque solo el 1% se utilizó para pagos reales. Su integración con tarjetas criptográficas Visa ha impulsado un aumento del 525% en gasto, pasando de US$ 100 millones mensuales en 2023 a US$ 1,5 mil millones proyectados para 2025.
Comparativa de costos y tiempos de envío
Proyecciones al 2026: banca y Bitcoin
Para 2026, los bancos regionales integrarán stablecoins, ofreciendo remesas 90% más baratas y liquidación en segundos, desafiando al sistema corresponsal de siempre. El Bitcoin, tras superar los US$ 90.000 en enero de 2026, se posiciona como reserva de valor y medio de pago alternativo en países con alta inflación.
Las remesas digitales crecerán un 23% anual en América Latina, con >50% de penetración en Brasil, Colombia y Chile, y ~30% en México y Centroamérica. El ecosistema fintech se fortalecerá gracias a la adopción de stablecoins y la expansión de infraestructura blockchain.
Regulaciones y fiscalidad en Europa y España
Con la entrada en vigor de la directiva DAC8 el 1 de enero de 2026, los proveedores de servicios cripto deberán identificar usuarios, verificar residencia fiscal y reportar operaciones a las autoridades tributarias. Este cambio pone fin al anonimato y amplía la supervisión de exchanges, wallets y CASPs.
En España, el Modelo 721 obliga a declarar criptoactivos custodiados en el extranjero por más de 50.000 € al 31 de diciembre. Además, las nuevas obligaciones de registro de operadores cripto y la posibilidad de embargo de activos por deudas fiscales exigen máxima transparencia en las transacciones.
Casos de estudio en la región
México, receptor del 96% de sus remesas desde EE.UU., lidera la adopción de plataformas digitales y remesas en stablecoins. En Venezuela, la volatilidad del bolívar ha incentivado el uso de Bitcoin como medio de envío y resguardo de valor, con un impacto directo en el poder adquisitivo de las familias.
- Penetración fintech en México: ~30%
- Uso de Bitcoin en Venezuela: >20%
- Stablecoins en Brasil: >50%
Perspectivas futuras y conclusiones
La convergencia de tecnologías emergentes, regulación y demanda ciudadana augura un futuro donde las remesas sean rápidas y accesibles para todos. Las stablecoins permitirán pagos B2B y liquidaciones internacionales, mientras que la banca tradicional se transformará para integrar soluciones blockchain.
La clave estará en fortalecer la infraestructura digital, capacitar usuarios y armonizar regulaciones que protejan al consumidor sin obstaculizar la innovación. Solo así se desbloqueará el potencial completo de un flujo económico que sostiene a millones de hogares en toda la región.
En definitiva, las criptomonedas y stablecoins no solo reducen costos y tiempos de envío, sino que también promueven inclusión financiera. Su adopción masiva requerirá colaboración público-privada y un enfoque centrado en el usuario, para que cada familia reciba el apoyo económico que tanto necesita.